martes, 1 de marzo de 2011

LA DISOLUCIÓN DE LA DIVISIÓN AZUL




La noticia de la caída de Mussolini es pésima para Franco pero, de forma inopinada, el que los alemanes tengan que entrar en Italia ayuda a su posición cada vez más asentada de resistir las presiones. Lo último que desean ahora los alemanes es que se pueda abrir otro frente en la península Ibérica, mucho más difícil de defender de un ataque aliado y con una frontera inmediata con Francia mucho más accesible que la italiana. Ya no se van a producir más presiones intervencionistas sobre el gobierno de Franco. Para Hitler es suficiente que España no se apunte al bando de sus enemigos y que le siga vendiendo wolframio para reforzar la punta de sus balas.

La División Azul es ya, abiertamente, una molestia. Los embajadores aliados no aceptan, como se lo han hecho saber a Jordana después del discurso de Franco, el argumento de que están en Rusia sólo para luchar contra el comunismo, y presionan para que se retire. El 28 de julio, el embajador americano se lo ha exigido abiertamente al caudillo; el 20 de agosto lo hace el embajador británico, en una insólita reunión en el Pazo de Meirás, donde el caudillo descansa. Al inglés le dice el caudillo que sus peticiones serán atendidas. Pero Hoare mete la pata y permite que la prensa inglesa venda la vuelta de la División Azul como una victoria de su diplomacia. Durante unos días, los problemas de Jordana se centran en los alemanes, a los que hay que calmar porque le reprochan que España haya cedido alas presiones de sus enemigos.
El 24 de septiembre, el Consejo de Ministros decide que la División 250 se disuelva y emprenda la vuelta a casa. Eso sólo plantea un problema: que los alemanes quieran, porque no se trata de una unidad española. O sea, que se convierte en un problema diplomático al que tienen que hacer frente el conde de Jordana y el embajador Vidal.

Tampoco los alemanes tienen ya en gran valor su importancia bélica. La división es un símbolo, y esa materia no es de fácil tratamiento.

Está claro que hay que sacar de Rusia a los voluntarios. Pero ¿cómo hacerlo? Con mano suave. Los argumentos presentados a los responsables alemanes son los que resultan obvios: están cansados, no han sido relevados nunca del frente y la recluta ha dejado de funcionar. No hay más voluntarios, salvo los que consiga enrolar una esforzada FET y de las JONS que pierde en el Consejo de Ministros batalla tras batalla.
El 1 de octubre Hitler aprueba que se vayan.Es una coincidencia, pero ese mismo día, que el calendario franquista señala como el de la celebración de su ascensión a la categoría de jefe del gobierno del Estado, Franco pronuncia un discurso de autoexaltación, como siempre, pero que contiene una novedad: definir España como país neutral, dejando ya a un lado para siempre el concepto tan extravagante de la no beligerancia, que resulta poco comprensible para las diplomacias internacionales.
Una definición de la propia postura que, curiosamente, sólo parece entender Stalin, quien no se ha molestado en declarar la guerra a Franco pese a que tiene soldados luchando contra los suyos en tierra rusa.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

No se puede caer en más imprecisiones históricas. le recomiendo al autor que se lea las numerosas obras ya escritas al respecto, repletas de archivos originales (de la cruz roja, por ejemplo) para que deje de decir tantos DISPARATES

Anónimo dijo...

Otro tendencioso aporte a la creciente historiografía de la 250.
¡Qué pena!

Anónimo dijo...

Fraco era neutral de hay biene el populismo del PP. Ahora tambien los corruptos firman un papel contra la corrupcion.

gpo dijo...

Totalmente de acuerdo con el artículo y lo dice uno que si estuvo allí.
Felicidades y Gracias
Por fin!

Athila dijo...

Efectivamente; muchos fueron voluntarios, seguían teniendo sed de sangre. Pero una buena parte de los componentes de la llamada División Azul eran soldados republicanos a los que les obligaron a repetir el servicio militar y a los que formaban y contaban. "uno, dos, tres y cuatro; UN PASO AL FRENTE". así fueron muchos de los "voluntarios de la División Azul, como mi tio-abuelo, socialista como toda la familia.

La División Azul dijo...

Gracias por vuestros comentarios. Athila, gpo, porqué no os animáis a contar vuestras historias en la sección de testimonios? . Qué mejor forma de conocer la historia que de manos de quien estuvo allí?.

Un saludo!

Anónimo dijo...

Anónimo, porqué no nos explicas qué imprecisiones hay en el libro. No vale tirar la piedra y esconder la mano!

jorge M. Reverte dijo...

Muchas gracias a GPO. Es cierto que no se ponen de maniufiesto en algunos contrarios al libro cuáles son las imprecisiones y las faltas de documentación. Muy propio de mentes autoritarias. Es curioso que he encontrado más intolerancia entre los recién llegados al presunto espíritu de la división que entre los propios veteranos a los que he conocido y entrevistado. Pobrecitos jóvenes nazis que no han tenido la oportunidad de ir a una guerra de exterminio!

R.S. dijo...

Amigo Jorge, con este último comentario queda retratado el espíritu que ilumina tu libro. Al que dicrepa, nazi. Su ansia, el exterminio.
Me leí tus obras sobre Las Batallas de Madrid y del Ebro. Me gustaron por su aproximación poco apasionada.
En este tema me pillas un poco más leído y la decepción ha sido tremenda. Quizás tu historia familiar te ha contaminado, quiereo pensar bien, pero el libro destila odio por todos lados.
Lo siento. Uno más.

Anónimo dijo...

Casi todos los que hablan estupideces de la Division Azul son los que no pusieron con valor sus huevos en ninguna parte; sin arriesgar es bien facil hablar.

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